Discos Rígidos

ESTRUCTURA DE UN DISCO
Un disco duro se compone de
muchos elementos; citaremos los más importantes de cara a entender su
funcionamiento. En primer lugar, la información se almacena en unos finos
platos o discos, generalmente de aluminio, recubiertos por un material sensible
a alteraciones magnéticas. Estos discos, cuyo número varía según la
capacidad de la unidad, se encuentran agrupados uno sobre otro y atravesados por
un eje, y giran continuamente a gran velocidad.
Asimismo, cada disco posee dos
diminutos cabezales de lectura/escritura, uno en cada cara. Estos cabezales se
encuentran flotando sobre la superficie del disco sin llegar a tocarlo, a una
distancia de unas 3 o 4 micropulgadas (a título de curiosidad, podemos comentar
que el diámetro de un cabello humano es de unas 4.000 pulgadas). Estos
cabezales generan señales eléctricas que alteran los campos magnéticos del
disco, dando forma a la información. (dependiendo de la dirección hacia donde
estén orientadas las partículas, valdrán 0 o valdrán 1).
La distancia entre el cabezal
y el plato del disco también determinan la densidad de almacenamiento del
mismo, ya que cuanto más cerca estén el uno del otro, más pequeño es el
punto magnético y más información podrá albergar.
Tamaño de clúster y
espacio disponible
Un cluster se trata de una
agrupación de varios sectores para formar una unidad de asignación.
Normalmente, el tamaño de cluster en la FAT del DOS o de Windows 95 es de 32 Kb;
¿y qúe? Esto no tendría importancia si no fuera porque un cluster es la mínima
unidad de lectura o escritura, a nivel lógico, del disco. Es decir, cuando
grabamos un archivo, por ejemplo de 10 Kb, estamos empleando un cluster
completo, lo que significa que se desperdician 22 Kb de ese culster. Imaginaos
ahora que grabamos 100 ficheros de 10 Kb; perderíamos 100x22 Kb, más de 2
Megas. Por ello, el OSR2 de Windows 95 y Windows 98 implementan una nueva FAT,
la FAT 32, que subsana esta limitación, además de otros problemas.
Estructura lógica del
disco
contiene importantes conceptos
que todos habréis oído; para empezar, la superficie del disco se divide en una
serie de anillos concéntricos, denominados pistas. Al mismo tiempo, las pistas
son divididas en trames de una misma longitud, llamados sectores; normalmente un
sector contiene 512 bytes. Otro concepto es el de cilindro, usado para describir
las pistas que tienen el mismo número pero en diferentes discos. Finalmente,
los sectores suelen agruparse en clusters o unidades de asignación. Estos
conceptos son importantes a la hora de instalar y configurar un disco duro, y
haremos uso de alguna de esta información cuando subamos al nivel lógico del
disco. Muchas placas base modernas detectan los discos duros instalados,
mientras que en otras más antiguas hay que meter algunos valores uno por uno
(siempre vienen escritos en una etiqueta pegada en la parte superior del disco).
Buffer y caché
Prácticamente todos los
discos duros incluyen una memoria buffer, en la que almacenan los últimos
sectores leídos; ésta, que puede ser desde 2 Kb hasta 512 Kb, es importantísima
de cara al rendimiento, e incluso imprescindible para poder mantener altas cotas
de transferencia. Se la denomina caché cuando incluyen ciertas características
de velocidad; concretamente, los procesos se optimizan cuando el sistema vuelve
de una operación de copiado de datos a la unidad sin esperar a que ésta haya
finalizado. También utilizan otra técnica diferente consistente en que la
unidad informa de la finalización de una operación de escritura en el momento
de recibir los datos, antes de comenzar a grabarlos en el disco. De esta manera
no se producen estados de espera; tras todo lo comentado hasta este momento,
podemos decir, resumiendo, que un caché amplio en un disco duro es
absolutamente imprescindible.
Curiosidades y cosas para
comentar
El estándar IDE surgió a raíz
de un encargo que la firma Compaq le hizo a la compañía Western Digital.
Compaq necesitaba una controladora compatible con el estándar ST506, pero
debido a la falta de espacio en el interior de los equipos a los que iba
dirigida, ésta debía implementar la circuitería de control en el propio disco
duro. Está claro que la necesidad es la madre de la inventiva, ¿verdad?
En antiguos discos duros (sobre todo MFM) era imprescindible, antes de apagar el
equipo para moverlo de sitio, ejecutar una utilidad especial para
"aparcar" las cabezas de la unidad. Con esta operación se depositaban
los cabezales en una zona segura del disco, de forma que no pudieran dañar la
superficie del disco en caso de movimientos o vibraciones. En la actualidad este
proceso lo realiza la unidad de forma automática al ser desconectada (podéis
comprobar cómo al apagar el PC, durante un segundo se ilumina el led del disco
duro), y no se concibe un disco duro que no incluya esta característica.
Formatear un disco duro IDE a bajo nivel puede ser perjudicial para el mismo.
Durante el proceso, que el fabricante realiza en sus instalaciones antes de
sacarlo al público, se graban en él las marcas de direcciones y los números
de sector. Volver a realizar este proceso en circunstancias o con software no
apropiados, puede dañar definitivamente la unidad, hacerla más lenta o
generarle sectores defectuosos e irrecuperables. En realidad, el formateo a bajo
nivel sólo está justificado en casos muy concretos, como la aparición
progresiva de errores a nivel lógico, y nunca por infección de virus (el caso
más frecuente). Ciertamente, algunos vicios de la época MFM son bastante difíciles
de ser desterrados...
Algunos modelos de discos duros, de diversos fabricantes, sufrían una anomalía
con cierta frecuencia, consistente en la paralización del motor que da giro al
eje del disco (especialmente tras varios días de falta de uso del equipo por
parte del usuario, o también por acumulación de humedad); el resultado era la
imposibilidad de iniciar el sistema desde el disco duro. La solución, no
demasiado "científica", por cierto, era sacar el disco y propinarle
un par de buenos golpes (no demasiado fuertes, claro); y mano de santo. Lo que
no podemos describir aquí es el cambio de color en la cara del dueño del
ordenador, al ser testigo de semejante "reparación".
Nueva unidad de disco
duro para Xbox
El fabricante de discos duros para PC Seagate
ha anunciado que suministrará a Microsoft tales unidades para su incorporación
a la Xbox. De esta forma, la compañía norteamericana contará con dos
proveedores del mismo producto, ya que Western Digital también fabricará
unidades de disco duro para la consola.
La razón de que dos compañías vayan a suministrar el mismo componente radica
en que Microsoft prefiere tener más proveedores disponibles en caso de que la
demanda para su consola exceda la capacidad de una sola compañía. De esta
forma, se evitarían los problemas que han acompañado al lanzamiento de la
Playstation 2, cuya demanda ha excedido sobremanera a la oferta en EE.UU. El
contrato entrará en vigor el año próximo y durará dos años, a partir de
junio. Se da la circunstancia de que Seagate ya contaba con una buena relación
con Microsoft, compañía a la que venía suministrando desde hace algún tiempo
unidades de disco duro para su sistema WebTV.
Discos duros SCSI
Sobre este interfaz ya hemos
hablado antes en el apartado de generalidades; sólo recalcar que la ventaja de
estos discos no está en su mecánica, que puede ser idéntica a la de uno IDE
(misma velocidad de rotación, mismo tiempo medio de acceso...) sino en que la
transferencia de datos es más constante y casi independiente de la carga de
trabajo del microprocesador.
Esto hace que la ventaja de los discos duros SCSI sea apreciable en ordenadores
cargados de trabajo, como servidores, ordenadores para CAD o vídeo, o cuando se
realiza multitarea de forma intensiva, mientras que si lo único que queremos es
cargar Word y hacer una carta la diferencia de rendimiento con un disco UltraDMA
será inapreciable.
En los discos SCSI resulta raro llegar a los 20 MB/s de transferencia teórica
del modo Ultra SCSI, y ni de lejos a los 80 MB/s del modo Ultra-2 Wide SCSI,
pero sí a cifras quizá alcanzables pero nunca superables por un disco IDE. De
lo que no hay duda es que los discos SCSI son una opción profesional, de precio
y prestaciones elevadas, por lo que los fabricantes siempre escogen este tipo de
interfaz para sus discos de mayor capacidad y velocidad. Resulta francamente difícil
encontrar un disco duro SCSI de mala calidad, pero debido a su alto precio
conviene proteger nuestra inversión buscando uno con una garantía de varios años,
3 ó más por lo que pueda pasar... aunque sea improbable.


Discos duros IDE
El interfaz IDE (más
correctamente denominado ATA, el estándar de normas en que se basa) es el más
usado en PCs normales, debido a que tiene un balance bastante adecuado entre
precio y prestaciones. Los discos duros IDE se distribuyen en canales en los que
puede haber un máximo de 2 dispositivos por canal; en el estándar IDE inicial
sólo se disponía de un canal, por lo que el número máximo de dispositivos
IDE era 2.
El estándar IDE fue ampliado por la norma ATA-2 en lo que se ha dado en
denominar EIDE (Enhanced IDE o IDE mejorado). Los sistemas EIDE disponen de 2
canales IDE, primario y secundario, con lo que pueden aceptar hasta 4
dispositivos, que no tienen porqué ser discos duros mientras cumplan las normas
de conectores ATAPI; por ejemplo, los CD-ROMs y algunas unidades SuperDisk se
presentan con este tipo de conector.
En cada uno de los canales IDE debe haber un dispositivo Maestro (master) y otro
Esclavo (slave). El maestro es el primero de los dos y se suele situar al final
del cable, asignándosele generalmente la letra "C" en DOS. El esclavo
es el segundo, normalmente conectado en el centro del cable entre el maestro y
la controladora, la cual muchas veces está integrada en la propia placa base;
se le asignaría la letra "D".
Los dispositivos IDE o EIDE como discos duros o CD-ROMs disponen de unos
microinterruptores (jumpers), situados generalmente en la parte posterior o
inferior de los mismos, que permiten seleccionar su carácter de maestro,
esclavo o incluso otras posibilidades como "maestro sin esclavo". Las
posiciones de los jumpers vienen indicadas en una pegatina en la superficie del
disco, o bien en el manual o serigrafiadas en la placa de circuito del disco
duro, con las letras M para designar "maestro" y S para
"esclavo".
Otros avances en velocidad vienen de los modos de acceso:
Modo de acceso
Transferencia máxima teórica
Comentario
PIO-0
3,3 MB/s
En discos muy antiguos, de 100 MB o menos
PIO-1
5,2 MB/s
En discos antiguos, de capacidad menor de unos 400 MB
PIO-2
8,3 MB/s
PIO-3
11,1 MB/s
Típicos en discos de capacidad entre unos 400 MB y 2 GB
PIO-4
16,6 MB/s
DMA-1 multiword
13,3 MB/s
Modos de utilidad dudosa, ya que su velocidad no es mayor que en el modo PIO-4
DMA-2 multiword o DMA/16
16,6 MB/s
UltraDMA (DMA33 o UltraDMA modo 2)
33,3 MB/s
El estándar hasta hace muy poco
UltraDMA66 (ATA66 o UltraDMA modo 4)
66,6 MB/s
El estándar actual; utiliza un cable de 40 pines y 80 conductores
Aunque en este terreno se barajan las cifras de transferencia máxima teóricas
entre el disco duro y el PC, no las que físicamente puede alcanzar el disco
internamente; los 66,6 MB/s son absolutamente inalcanzables para cualquier disco
duro actual. En realidad, llegar a 25 MB/s con un disco duro UltraDMA es algo
bastante difícil de conseguir, actualmente las cifras habituales están más
bien por unos 10 a 20 MB/s.
Los modos PIO se habilitan generalmente mediante la BIOS y dan pocos problemas,
aunque en discos duros no actuales a veces la autodetección del modo PIO da un
modo un grado superior al que realmente puede soportar con fiabilidad, pasa
mucho por ejemplo con discos que se identifican como PIO-4 pero que no son
fiables más que a PIO-3.
Los modos DMA tienen la ventaja de que liberan al microprocesador de gran parte
del trabajo de la transferencia de datos, encargándoselo al chipset de la placa
(si es que éste tiene esa capacidad, como ocurre desde los tiempos de los Intel
Tritón), algo parecido a lo que hace la tecnología SCSI. Sin embargo, la
activación de esta característica (conocida como bus mastering) requiere
utilizar los drivers adecuados y puede dar problemas con el CD-ROM, por lo que
en realidad el único modo útil es el UltraDMA (y ni siquiera he comentado los
muy desfasados modos DMA singleword).
Se debe tener en cuenta que la activación o no de estas características es
opcional y la compatibilidad hacia atrás está garantizada; podemos comprar un
disco duro UltraDMA y usarlo en modo PIO-0 sin problemas, sólo estaremos
tirando el dinero. Así que si quiere un disco para un 486 que no soporta bus
mastering, no se preocupe: compre un disco UltraDMA y seleccione el modo PIO-4,
apenas apreciará la diferencia de rendimiento y la instalación será incluso más
sencilla.
Para más información sobre discos duros IDE como el manejo de la BIOS, el modo
LBA para discos de más de 528 MB, las configuraciones de jumpers y demás,
recomiendo consultar mi página sobre Instalar un disco duro.
